Hoy en “personajes históricamente” hemos decidido rendir tributo a un “personaje” inanimado que ha servido de pluma para muchos de los que escribieron la historia. La navaja.
Las navajas han sido protagonistas ocultos a lo largo de gran parte de la historia. Muchas veces se usaron para cortar, cocinar, y otras veces como mecanismo de ataque y defensa de las clases bajas, ya que durante un tiempo las espadas y sables estaban destinados a las clases altas. Asi mismo en zonas rurales las mala economía del país impedía que hubiesen cuerpos de seguridad por lo que los vecinos recurrían a estas por seguridad.
Las navajas surgirán como una invención árabe, que durante la ocupación poblacional del sur peninsular dedicaron parte de sus conocimientos acerca de los metales para crear una especie de arma más pequeña que un puñal. La institucionalización de esta en la península se da ya en el siglo XVI, cuando empiezan a surgir en estos mismos territorios artesanos armeros que fabricaran estas. Las navajas pronto tuvieron un protagonismo especial las de Albacete, donde durante todo el siglo XIX y XX mantuvieron activa gran parte de la economía gracias a importantes fábricas cuchilleras como “El Águila” de Juan Miguel López, o ”La Industria”. Hoy en el siglo XXI todavía se vive ese entusiasmo por la fabricación y comercialización de la cuchillería.
Muchas han sido las intervenciones de estas a lo largo de la historia, por ello hemos querido poner aquí algunos acontecimientos en los cuales parece ser que jugaron un papel importante.
Durante el motín de Esquilache, por el cual se prohibía el uso de capa larga y chambergo porque permitían esconder armas largas, se popularizo el uso de la navaja pues era un arma pequeña y fácil de ocultar entre los bolsillos.
En el 2 de mayo, durante la primera fase del alzamiento, ante la pasividad del ejercito español, los insurrectos recurrían al uso de las navajas, cuchillos y tijeras que podían esconder fácilmente en sus bolsillos y fajas y con los cuales desangraron a gran parte de los franceses que tenían tomado Madrid.
Fueron usadas casi por norma general por la gran mayoría de bandoleros que se escondieron en las sierras de Andalucía y La Mancha, escapando de la justicia, a lo largo de los siglos pasados.
García Lorca las nombra en varios de sus refranes:
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.
Ya en el siglo XX a través del Real Decreto 137 del 29 de enero de 1993 se prohibió el uso y tenencia de todas aquellas navajas que superasen los 11 centímetros medidos desde el reborde o tope del mango hasta el extremo de la hoja.
En la foto trabajadores de la fábrica “El Águila”
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